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Cefaleas: un mal cotidiano


miércoles 24 de octubre de 2018

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El término cefalea hace referencia a  los dolores y molestias localizadas en cualquier parte de la cabeza, en los tejidos de la cavidad craneana y en los músculos y vasos sanguíneos que rodean el cuero cabelludo, la cara y el cuello. Esto significa que el malestar puede localizarse en sólo una parte de la cabeza, p afectarla de forma más general.

Los tipos más comunes de cefalea son las migrañas y las cefaleas tensionales.

En el caso de la cefalea tensional, el dolor se presenta en toda la cabeza; la sensación puede describirse como “algo que aprieta alrededor de la cabeza” y es probable que se sienta malestar y rigidez en hombros, cuello y mandíbula.

La cefalea tensional es provocada por la tensión existente en los músculos del cuello y la cabeza; esto puede deberse a factores como: estrés, ansiedad, depresión o contracturas musculares.

En las migrañas, el dolor suele comenzar en un lado de la cabeza, pudiéndose propagar hacia el resto. Se caracteriza por ser pulsátil o palpitante, y generalmente está acompañado por una seria de síntomas neurológicos, visuales e incluso gastrointestinales. De esta manera, el paciente migrañoso puede sentir hormigueos, mareos, sensibilidad a la luz, al ruido y a los olores fuertes, náuseas y vómitos.

Tratamiento

En primer lugar, se debe saber qué tipo de cefalea sufre el paciente, ya que el tratamiento varía de acuerdo a las causas y tipo. El tratamiento farmacológico consiste en betabloqueantes, antidepresivos y analgésicos antiinflamatorios en la fase aguda de la dolencia y algunos pacientes pueden requerir medicación preventiva constante si los episodios son muy frecuentes. Es importante saber que algunos fármacos producen cefalea de rebote. Por estas razones siempre es importante consultar a un médico para la indicación del tratamiento adecuado.

Los cambios en el estilo de vida y la incorporación de hábitos saludables también pueden ayudar a atenuar los dolores o a reducir la probabilidad de padecerlos. Por ello es importante:

  • Dormir bien
  • Tener una dieta saludable
  • Hacer ejercicio de manera regular
  • Aprender a adoptar una postura apropiada
  • Aprender técnicas de relajación
  • Dejar de fumar
  • Estirar el cuello y la parte superior del cuerpo

Fuente: Hospital Privado Universitario de Córdoba